Carlos Augusto Carrasco: “La competitividad no es una suma de indicadores, es la capacidad de un territorio para construir futuro”

  • El presidente de la Cámara de Comercio de Torrelavega defiende en el foro de APD Cantabria una estrategia basada en industria, talento, innovación, empresa, comercio y ciudades vivas

El presidente de la Cámara de Comercio de Torrelavega, Carlos Augusto Carrasco, ha defendido una visión territorial de la competitividad de Cantabria durante su participación en el foro organizado por APD Cantabria, en el que directivos y representantes empresariales reflexionaron sobre los principales retos de futuro de la comunidad autónoma.

Carrasco subrayó que la competitividad ya no puede entenderse únicamente como la capacidad de producir más barato o de vender más en los mercados internacionales. A su juicio, el concepto ha evolucionado y hoy debe interpretarse como la capacidad de un territorio para generar prosperidad sostenible, atraer talento, facilitar la inversión, impulsar empresas innovadoras y ofrecer oportunidades a las nuevas generaciones.

“Cantabria debe afrontar este debate desde la ambición. No se trata solo de preguntarnos qué estamos haciendo bien o mal, sino qué modelo económico queremos construir para los próximos diez años”, planteó el presidente cameral.

En su intervención, Carrasco situó este análisis en un contexto global marcado por transformaciones profundas. Europa vuelve a hablar de reindustrialización, soberanía tecnológica, autonomía energética y resiliencia económica, mientras la inteligencia artificial, la transición energética y los cambios demográficos están alterando los modelos productivos, el empleo y la capacidad de los territorios para competir.

Ante este escenario, defendió que Cantabria cuenta con activos de gran valor: calidad de vida, tradición industrial, tejido empresarial, centros tecnológicos, capacidad formativa y una escala territorial que puede facilitar la colaboración entre administraciones, empresas y centros de conocimiento. Sin embargo, advirtió de que el verdadero desafío no está solo en disponer de esas fortalezas, sino en conectarlas mejor para convertirlas en crecimiento económico, innovación y creación de valor.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la industria, que definió como una política de futuro para Cantabria. Carrasco señaló que las economías más competitivas mantienen una base industrial sólida, porque la industria genera empleo estable, impulsa la innovación, refuerza la capacidad exportadora y activa numerosos servicios auxiliares.

En este punto, puso en valor el papel de Torrelavega como ciudad industrial y como referencia económica de la comarca del Besaya. “Torrelavega demuestra cómo la actividad industrial puede estructurar el desarrollo de una ciudad y de todo un territorio”, señaló. A partir de esa base, defendió que Cantabria debe posicionarse en ámbitos como la transición energética, la economía circular, los nuevos materiales, la digitalización industrial y la fabricación avanzada.

Carrasco también se refirió a la dimensión empresarial como uno de los principales retos de la economía cántabra. Tras años hablando de emprendimiento, consideró necesario incorporar con más fuerza el concepto de escalabilidad. “Crear empresas es importante. Hacerlas crecer es imprescindible”, afirmó. En su opinión, Cantabria necesita más compañías capaces de innovar, internacionalizarse, competir en mercados globales y ejercer un efecto tractor sobre el conjunto del tejido productivo.

El talento fue otro de los grandes bloques de su reflexión. El presidente de la Cámara recordó que el capital humano será uno de los principales factores de competitividad en los próximos años, pero añadió que atraer y retener profesionales cualificados no depende únicamente de la formación o del empleo. También exige vivienda, movilidad, cultura, servicios y calidad urbana. “La competitividad económica y la calidad de vida están cada vez más conectadas”, defendió.

Desde esa perspectiva, Carrasco reivindicó también el papel de las ciudades en cualquier estrategia de competitividad territorial. A su juicio, no puede haber territorios competitivos sin ciudades competitivas. La regeneración urbana, la movilidad, la vivienda, los espacios públicos y la actividad económica forman parte de una misma ecuación. En este marco, destacó que Torrelavega, como segunda ciudad de Cantabria y referente comercial e industrial, debe desempeñar un papel fundamental.

El presidente cameral dedicó además una parte de su intervención al comercio local, al que definió como una auténtica infraestructura urbana. Recordó que el comercio no solo genera actividad económica, sino también vida en las calles, cohesión social, seguridad y atractivo urbano. Por ello, defendió que la competitividad de Cantabria también pasa por mantener centros urbanos activos, dinámicos y económicamente vibrantes.

Carrasco cerró su intervención apelando a una colaboración público-privada real, entendida como método de trabajo y no como una simple declaración de intenciones. Según defendió, los grandes desafíos competitivos de Cantabria no pueden abordarse desde una única institución, sino desde una visión compartida entre administraciones, empresas, cámaras de comercio, universidades y centros tecnológicos.

“La competitividad no es una suma de indicadores. Es la capacidad de un territorio para construir futuro”, concluyó. “Cantabria dispone de industria, talento, calidad de vida, capacidad empresarial y conocimiento. El desafío no consiste en descubrir nuevas fortalezas, sino en conectar mejor las que ya existen para generar más oportunidades para las próximas generaciones”.

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